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“El cáncer fue un premio que Dios me mandó para que aprendiera a valorar las cosas”

09 Enero, 2017

 

Existen dos Sofías Escalante. La niña que previo a 2014 vivía feliz y tranquila con su familia; y la Sofía que ese año recibió una noticia que cambiaría su vida.

Una fiebre, un dolor de oído, de brazo, o de lo que fuera, pero algo mínimo, eso era lo que Sofía conocía como enfermarse. Esta luchadora, como ella misma contó en el evento de LEAD University, EXCEPCIONALES 2016, “antes podía rajar de que no me enfermaba, hasta hace dos años que me hicieron hemogramas de control y esa vez no era una gripe, era un cáncer y específicamente era leucemia”.

En 20 de junio de 2014 Sofía disfrutó al máximo el partido del Mundial Brasil 2014 que la Selección de Costa Rica le ganó a Italia. El gol de Bryan Ruiz que venció al portero italiano hizo que Sofía corriera por toda su casa, feliz a más no poder… Al día siguiente, de repente y sin previo aviso, estaba en el hospital lidiando con la leucemia.

Una camilla del Hospital Nacional de Niños se volvió su cuarto, los enfermeros y doctores se volvieron su familia. Fue ahí cuando se dio cuenta de que “la vida hay que aprovecharla cada segundo; hay que dar gracias de que tenemos a nuestra familia al lado”.

Sofía, a pesar de su corta edad, se dijo a sí misma que no podía deprimirse, que no podía perder el ánimo porque necesitaba salir adelante.

Padecer una enfermedad no es el fin

El espíritu de Sofía no sucumbió ante la leucemia, al contrario, aprendió a sonreír más y a contagiar de alegría a todas las personas que la rodean. Ese afán de cambiar la vida de los demás la hizo ponerse la meta de ayudar a otros niños que como ella estaban enfermos.

“Estar en ese hospital era el plan de mi vida, el plan que Dios tenía para mí. Dije: ´voy a hacer pulseras. Mami, yo quiero donar algo, hay muchas necesidades, niños que ocupan ayuda. Diseñé las pulseras en la ´compu´ y me embarqué subiéndolo a Facebook (creó la página Gracias por sonreír conmigo), porque como 1.000 pulseras tenía para hacer el día siguiente”, cuenta Escalante.  

Fue tanto el éxito de las pulseras que Sofía logró recaudar dinero suficiente para donarle al Hospital Nacional de Niños cinco monitores de signos vitales, cuyo precio es de 2.5 millones de colones, cada uno.

“Yo de esta salgo otra vez”

Con un aplomo difícil de creer en una niña de tan solo 12 años, Sofía Escalante se apoderó del escenario de EXCEPCIONALES 2016 y dejó a los presentes boquiabiertos con su presentación. Ella continuó su relato contando que existía el 30% de posibilidades de no vencer a la leucemia: “Me pregunté: ´Y si soy de ese 30… pero entonces entra el positivismo y te convencés de que vas a ser de ese 70% y de que vas a salir adelante”.

Para 2015 Sofía volvió a casa y a la escuela, pero a finales de ese año el cáncer volvió. Escalante explicó en detalle lo que sintió en ese momento: “Esto no es justo… por qué… la segunda vez es más dura porque uno ya sabe a lo que se va a enfrentar.  Pero me dije: ´Yo de esta salgo otra vez, si pude la primera puedo la segunda´”.

Tras sesiones de quimioterapia y un trasplante de médula ósea, Sofía volvió a dejar el hospital y posteriormente ella y su familia recibieron la tan esperada noticia de que los tratamientos habían hecho efecto y que el cáncer estaba fuera de su organismo.

Desde entonces, la excepcional historia de Sofía cala profundo en la vida de quienes la conocen o tienen la oportunidad de oírla hablar de su experiencia. Tanto así que su temple y ganas de vivir le valieron una nominación al Premio Internacional de la Paz Infantil 2016 que otorga la organización Kid´s Rights.   

Las metas del futuro

“La vida es muy linda, para mí la leucemia fue un premio que Dios me mandó y me dijo: ´para que usted aprenda a valorar las cosas, a estar aquí, a valorar que tengo manos, que tengo ojos, que tengo pelo. Gracias a Dios tuve ese cáncer para valorar las cosas que tenía”, agrega la pequeña que quiere ser periodista.

Sofía es clara: tras la leucemia no tiene miedos y vive un día a la vez. Su mensaje final para los presentes en EXCEPCIONALES 2016 y los estudiantes de ULEAD fue directo y al grano, recordándoles que tienen la oportunidad de convertirse en líderes excepcionales como la vida se encargó de hacerlo con ella: “No esperen que una enfermedad o un problema les toque la puerta para empezar a valorar que pueden ir a la U, al cole, a la escuela, que pueden tener a su familia al lado, que la pueden ver todos los días. Gracias a Dios tuve ese cáncer para valorar las cosas que tenía”, finaliza Sofía, la niña con un corazón que no le cabe el pecho y con una sonrisa que se le desborda del rostro.

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