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El espectro político.

28 Enero, 2021

 

 Por Jonathan Valembois
 Profesor de LEAD University
Graduado de Economía de la Universidad de Costa Rica. Master of Business Administration in International Management (Global MBA), Thunderbird School of Global Management y Tecnológico de Monterrey.

 

¿De izquierda? Sos un progre, comunista, adorador de Chávez, seguidor de Biden y seguramente aprobás la pedofilia.

¿De derecha? Sos un fascista, neoliberal, adorador de Pinochet, seguidor de Trump y seguramente sos un negacionista (del Covid-19).

Nada más fácil que insultar sobre la base de ese eje izquierda-derecha y usar todas las etiquetas que los análisis populistas nos han brindado. ¿Y si le dijésemos a alguno de estos que insultan que hay grandes puntos de encuentro (opiniones similares) entre Stalin y Hitler, entre Friedman y Gandhi… entre Stalin y Gandhi y entre Friedman y Obama? Ahí es donde el insulto se cae (o empeora, como mecanismo de defensa sicológica ante el ataque al líder de quien pretendía insultar, por haberlo relacionado con su némesis).

Y es que un análisis simplón de izquierda y derecha nos lleva a esto. Para empezar, ¿qué es “izquierda” y qué es “derecha”? Siempre me he sentido incómodo con un par de buenos amigos zurdos (de sus manos) que son bien “de derecha” (en su pensamiento económico). La separación inicial tiene origen en la forma como se organizaron los escaños en la Asamblea Nacional Constituyente, tras la Revolución Francesa (hace más de 230 años). Hacia la derecha (desde la óptica del Presidente de la Asamblea) se aglomeraron los más favorables a la monarquía, la nobleza y el clero y hacia la izquierda los más favorables hacia las clases populares (no necesariamente eran representantes DE las clases populares, sino que propugnaban leyes más favorables HACIA estos)… De manera muy interesante, en el centro estaba una inmensa mayoría que no era necesariamente favorable a un extremo o al otro.

¿Y entonces, cuándo nos preguntan qué opinamos sobre política, cuando queremos analizar las posturas de un partido político o de sus líderes, cuando debemos ponderar nuestro voto, qué podemos hacer? Empecemos mucho más atrás que la Revolución Francesa y preguntémosle a los griegos clásicos: nos responderán “Conócete a ti mismo”.

Recomiendo el test disponible en https://www.politicalcompass.org/test/es. La organización The Political Compass, que nace de la entidad Pace News Limited, viene desarrollando desde el año 2001 (y en su versión en inglés se actualiza regularmente; la última del 10 de noviembre del 2020, la semana siguiente a las últimas elecciones presidenciales en los EEUU de América) un ejercicio que nos ayuda a entender este dilema planteando un segundo eje: está el eje horizontal económico, de izquierda-derecha, del que casi todos hablan… y está el eje vertical, autoritario (arriba)-libertario (abajo) sobre el que casi todos buscan insultar (casi que hasta imagino los reclamos de por qué arriba y abajo… como si ya esto definiera una postura favorable a uno o el otro).

Empecemos por entender este ejercicio de un doble eje. Definimos un eje izquierda-derecha, económico, donde hacia la izquierda nos movemos solicitando una mayor intervención estatal (u organización comunal, cooperativa) y hacia la derecha nos movemos hacia un posición más favorable a la libertad de los individuos (y las empresas) y por ende menor intervención estatal. Hay extremos en este eje: en el extremo izquierdo, el estado es dueño de todo y desde su seno nace toda planificación económica, desde lo más micro, en qué debo trabajar (hoy), hasta lo más macro, la definición de las tasas de interés; en el extremo derecho el estado no se inmiscuye en ninguna decisión económica: cómo genero riqueza y en qué la gasto son enteramente decisiones de los individuos (y las empresas).

Pero, y aquí es dónde la cosa se pone más retadora: ¿el estado debería regular el aborto, la tenencia de armas (por parte de los ciudadanos), con quién puedo tener relaciones sexuales o me puedo unir (matrimonio o similares), la marihuana (u otras drogas), la inmigración, la educación religiosa, la defensa de la nación, la promoción de la cultura (¿cuál, la de quién?), la promoción de nuestros valores (¿cuáles, los de quién… y es que… quiénes somos, quién es ese “nosotros” vs “los otros”?), la inmigración, la pornografía, la prostitución, el arte (¿qué es arte?), la solidaridad, la caridad, la justicia (¿qué es “lo justo”? y un larguísimo etcétera? Aquí hay una simplificación que podría ser burda… pero sigue siendo mejor que únicamente el eje fácil de izquierda-derecha (económico) y es pensar en si debería haber una definición y regulación de parte de “el estado” (entiéndase también “la sociedad”) o, por el contrario, “que cada quien decida de acuerdo a su conciencia”.

Ahora sí, hechas las definiciones anteriores: resulta que Stalin y Hitler ambos podrían acordar que el estado debería definir centralizadamente temas sobre el aborto, el matrimonio, o el sexo… es más, posiblemente disparen juntos (a matar) a quien piense diferente; del otro lado, tendríamos a Mahatma Gandhi y Milton Friedman, conversando amenamente (compartiendo un té) sobre lo importante que es defender la libertad de cada individuo sobre estos tres temas.

Ahora bien, al eje económico izquierda-derecha, podríamos anteponerle uno (o varios, si gusta pensar tridimensionalmente… ¿qué tal octodimensionalmente?) de otro perfil: ¿qué tal si en el eje vertical nos movemos entre estos extremos: estatismo-individualismo, libertad-control, clericalismo-anticlericalismo, urbano-rural, pacifismo-militarismo, multiculturalismo-nacionalismo, progreso-conservadurismo (y en Costa Rica GAM-fuera de GAM)?… Y usted, ¿qué opina? Y, mejor aún, ¿por qué?

 

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